Aquí en Cracovia, ha llegado el invierno. Si sois erasmus como yo, el decir que "¡Ha nevado en Cracovia!" sería una auténtica estupidez, porque evidentemente está toda blanca, pero si no lo sois, que sepáis que aquí está haciendo ya rascayús, es decir, fresquíbiris, o como diríamos en mi pueblo: un frío de cohone.
Todo ocurrío la noche de un frío 26 de octubre de 2012, mientras yo (junto a 10 amigos más) estábamos en Budapest haciendo nuestro primer viaje erasmus y nos perdimos la primera nevada de Cracovia. Pero cuando llegamos, la mañana del domingo, aún seguía blanca, impoluta, pidiendo a gritos una batalla campal en medio de su tranquila plaza. ¿Os imagináis que sólo los erasmus españoles hicieramos una guerra de bolas en la plaza? La llenaríamos, seguro y nos mandarían a la mierda, también.
La noche del domingo al lunes aún quedaba algo de nieve, pero mucha menos de la que vimos al medio día. Pero ya se ha encargado el tiempo hoy de cubrirlo todo de nieve de nuevo.
Hoy mi querida compañera de clases y aventuras Yaiza, alias la Little Friki (aquí a la derecha), nos dirigíamos como todo buen estudiante a clases, cuando nos hemos encontrado de nuevo con la nevada del siglo. Al menos, del siglo o de la vida para nosotros dos, que no habíamos visto nevar de esta manera nunca en nuestras vidas. Incluso en clase, una profesora, Eva Apellidoindescriptible, nos dijo que si nos gustaba la nieve y que si estábamos acostumbrados a este tiempo en España. Sinceramente es una de mis profesoras favoritas porque siempre nos pregunta por España, y se le ve bastante interesada en nuestro idioma y cultura, pero eso ya es otro asunto. El caso es que Eva nos dijo que no era normal esta nevada en pleno octubre, que era demasiado pronto para ver tanta nieve.
Al salir de clases y como nuestra querida facultad está a tomar por culo en medio del campo a más de 30 minutos en bus (cogiendo dos) del centro, decidimos gastar un poco de nuestro tiempo tirándonos bolas y haciéndonos fotos con la nieve. Todo el mundo miraba en plan: "Es nieve, ¿vale?". Pero joé, éramos felices. Eso sí, no nos podíamos ir sin hacer antes nuestro particular muñeco de nieve, o intento de muñeco de nieve. Al final salió una especie de paloma mutante con pelillo verde. No le pusimos nombre.
El caso es que Cracovia está blanca, y estamos ya en temperaturas bajo cero, pero soportables. Más o menos. Cuenta la leyenda que la semana que viene volverá el sol. Esperemos.
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