Hoy amanecía nublado en Cracovia, con algo de niebla, pero eso no nos ha impedido visitar uno de los barrios con más historias de la ciudad, e incluso me atrevería a decir del país. El tour, con guía incluido, empezaba casi en el centro de la ciudad y nos llevó andando hasta el corazón de Kazimierz, una pequeña plaza donde se encuentra la antigua Sinagoga Judía, pero también la nueva y un pequeño monumento coronado por la estrella de David en honor a los miles de judíos asesinados en la Segunda Guerra Mundial por los soldados nazis. Kazimierz es un barrio histórico conocido por haber sido el centro de la comunidad hebrea de la ciudad desde el siglo XIV hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. El barrio fue fundado como ciudad aparte por el rey Casimiro III de Polonia y decidió que debía llevar su nombre en 1335. En 1495 los judíos que vivían en la parte occidental de Cracovia fueron expulsados para hacer espacio a la ampliación del campo de la Universidad Jagellónica y fueron obligados a trasladarse a Kazimierz. Desde entonces y en adelante Kazimierz fue dividida en dos partes: una cristiana al oeste y una hebrea al este. Finalmente la ciudad se convirtió en el principal centro espiritual y cultural de los judíos polacos. Durante siglos fue una zona llena de iglesias y sinagogas en las que los polacos cristianos y hebreos vivieron pacíficamente.
En la imagen de arriba tenéis la antigua Sinagoga, se llama así porque es la Sinagoga más antigua de la que tienen constancia, muy originales ellos. En la imagen podemos ver una pequeña parte, con tejados en forma de triángulos y de color más claro, que es donde rezaban las mujeres. Por supuesto hombres y mujeres entraban por puertas diferentes y rezaban en lugares distintos, para no distraer a los hombres judíos de lo que realmente importaba: la religión. Junto a la Sinagoga, y aunque no se puede apreciar en la fotografía, había un antiguo muro que dividía el barrio del resto de la ciudad. Como curiosidad, en la época nazi, por cada persona que atentara contra un militante nazi, seleccionaban a diez judíos al azar y los mataban en público en esta plaza y frente a ese muro.

En la misma plaza podemos encontrar también la nueva Sinagoga y, como dije antes, un monumento para conmemorar las muertes judías. Los judíos para rezar por alguien utilizan pequeñas piedras que colocan sobre la tumba de sus seres queridos o lugares para rezar. ¿Por qué piedras? Se dice que por dos razones: la primera dice que porque en el camino desde Egipto a Jerusalém, no encontraban otra cosa que piedras cuando un familiar caía o querían rezar. La otra cuenta que porque poner flores en las tumbas es una tradición pagana, y los judíos querían diferenciarse de ellos de alguna forma. La estrella de David está muy presente en casi todas las calles del barrio aún, aunque actualmente se siga conociendo como el barrio judío, los judíos viven en todas las partes de la ciudad. La imagen de la derecha es una escuela donde antiguamente se enseñaba el Torá, el libro sagrado para los judíos. Recordar también que cuando los judíos llegaron a Kazimierz, eran los únicos que sabían escribir y leer, y no los cristianos (sólo el clero y un 2% de la nobleza), por lo que se asentaron y prosperaron en el barrio sin problemas. Por el camino hacia otra de las Sinagogas importantes del barrio, el guía nos llevó por una calle bastante interesante ya que fue donde Steven Spielberg rodó una de las escenas de "La Lista de Schindler", cuando un judío es sorprendido por las tropas nazis y se hace pasar por soldado nazi mientras aparta las maletas, que habían tirado la guardia a las calles, del camino. Durante el tour pudimos ver varias escenas de la película, ya que al estar ambientada en esta ciudad, también se rodaron algunas escenas.
Llegamos a la tercera Sinagoga, llamada la Sinagoga de Isaac, con una historia bastante interesante. Cuenta la leyenda que el fundador de la sinagoga soñó un día que había un tesoro enterrado en Praga, y que decidió ir a buscarlo. Para llegar hasta el tesoro se encontró con un guardia que no le dejaba pasar hasta donde él soñó que estaba. Le dijo que si encontraba el tesoro lo repartirían a medias, y el guardia se rió negándole el paso. El guardia a su vez le dijo que él también había soñado que se encontraba un tesoro enterrado en tal sitio en Cracovia, de donde era el protagonista de nuestra historia, pero que nunca había ido a buscarlo. Así pues, Isaac se volvió con las manos vacías a su ciudad pero se puso a buscar el tesoro que le había dicho el guardia. Y efectivamente, lo encontró y con lo que ganó construyó esta sinagoga. ¿Moraleja? Que a veces tenemos los tesoros ante nosotros y no nos damos cuenta, sin necesidad de ir a otra parte del mundo a buscarlos. Esta historia es muy bonita, pero la real es que el fundador era banquero, y le sobraba dinero por todas partes.
En la épica nazi, todos los judíos fueron sacados de sus casas y llevados hacia otra parte de la ciudad para tenerlos controlados, a Podgorze, y dejaron de vivir en Kazimierz. Muchos años después el barrio se convirtió en una zona insegura, donde sólo vivían estudiantes (al ser una zona insegura el alquiler era más barato) y artistas (por eso de que eran muy bohemios todos). Por esta razón, hoy en día el barrio está lleno de pubs y sitios curioso donde mientras nos tomamos un café o una cerveza podemos estar escuchando jazz o música en directo. Además llama mucho la atención las terrazas de los cafés, peculiares cuanto menos.
Llama mucho la atención sobretodo el bar de la última imagen, donde las mesas son máquinas de coser. En dicho bar/pub cuando hay música en directo, la tradición manda a montarse en las mesas y saltar y bailar, ya que antiguamente se llenaba de tal manera que tenían que montarse en las mesas para que cupiera más gente. Nota mental: tienes que ir, Pedro.
Por el camino nos encontramos también con una plaza con varios puestos de fruta, cosas de segunda mano y puestecillos de Zapiekankas, una de las comidas más típicas y baratas que podéis encontrar en Cracovia. Los Zapiekankas son una especie de paninis, o pizza-baguet, que están completamente riquísimas, y que pueden estar hechas de cualquier cosa que se te ocurra. Tienen normalmente una longitud de 30 cm y suele constar entre 6 y 9 zlt, que equivalen a 1'5 y 2'20 €, si venís tenéis que probarla. En esta ocasión me pedí una vegetal. Las he probado mejores, pa qué mentí. Eso sí, con una vas más que comido, e incluso a veces se hace muy larga, no era la ocasión hoy porque estábamos hambrientos.
En cuanto a los puestos de fruta, hay varios repartidos por la ciudad, ya que aquí la fruta y hortalizas son bastante baratas. Para que os hagáis una idea, un kilo de cebollas puedes costar 30 céntimos, lo mismo que un par de plátanos, y una pieza de manzana puede estar por menos de 20 cnts. Los puestos de segunda mano también son muy frecuentes en el barrio. Llama la atención la cantidad de tiendas de ropa de segunda mano que hay, donde venden la ropa al kg.
Continuamos nuestro camino y nos encontramos con la primera iglesia cristiana, desde donde salían procesiones y celebraban el Corpus Christi, en armonía con los judíos, como bien expliqué al principio de esta reseña. Dejando atrás esta iglesia y tras cruzar el puente más nuevo de la ciudad, llamado el puente de los monjes, y donde unos monitores de la ESN (Exchange Students Network) nos captaron para hacer una sesión de fotos para un calendario (todo muy divertido), nos dirigíamos al barrio más triste de la ciudad, a Podgorze, donde tenían a todos los judíos malviviendo para que no contagiaran al resto de la población polaca. Desde aquel barrio mataban en la plaza del Guetto, a los que tenían más suerte, y los que no los llevaban a varios campos de concentración Nazis, como por ejemplo Auschwitz. Es increíble como se te pone la piel de gallina saber que estás en una plaza donde han muerto tantos y tantos judíos. A los niños huérfanos los ponían en fila y con un sólo disparo aniquilaban a bastantes.
En la plaza del Guetto hoy en día hay decenas de sillas gigantes para conmemorar a los judíos que vivían allí. ¿Por qué sillas? Porque cuando sacaban a los judíos de sus casas obligadamente sacaban todos los muebles y enseres y los dejaban en la plaza, como normalmente los judíos morían, nadie recogía esos muebles, y siempre estaba lleno de sillas y mesas. De ahí que hayan llenado la plaza de sillas gigantes. Muy cerca de allí, a apenas 600 m, se encuentra aún la auténtica Fábrica de Oskar Schindler, quien comprara judíos para que trabajasen en su fábrica y así evitar que fuesen a campos de concentración. De esta forma, Schindler salvó a más de 1000 judíos, es por eso que es tan querido en la ciudad. La fábrica hoy en día está convertida en museo, museo de la época, pero al que no entramos, ya que estábamos muy cansados. Mañana será otro día. Os dejo la imagen actual de la fachada de la fábrica, y después la original, con Oskar y varios trabajadores posando.
Y aquí terminó nuestra visita turística. Espero que os haya gustado esta reseña, algo larga quizá, pero interesante cuando menos, y os deis cuenta que Cracovia es una ciudad con muchísima historia, y muy desconocida. Pero para eso estoy yo, para encargarme que conoceréis un poco más la ciudad a través de mis ojos y las letras.
Por cierto, os dejo con el tráiler de "La Lista de Schindler", una especie de documental de qué pasaba en esa época. No podéis perdérosla, aunque es bastante dura, advierto.








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