¿Erasmus? Pase, pase.
lunes, 12 de noviembre de 2012
11 de Noviembre: Día de la Independencia de Polonia
Ayer Google nos sorprendía con este Doodle. Probablemente muchos os preguntasteis por qué, otros ni sabríais que representaba una bandera, y mucho menos que era la bandera de Polonia. Ayer fue 11 de Noviembre, un día muy importante para el país, ya que celebrar el día de su Independencia, y Google quiso celebrarlo de esta manera.
Ahora vamos a saber el porqué ese día, y qué pasó en Polonia, uno de los países más maltratados de toda Europa. La I Guerra Mundial, empezó en 1914 y terminó el día 11 de noviembre de 1918, día que se proclamó la independencia del país. El cargo del Jefe Superior del Estado lo ocupó Józef Piłsudski. En 1921 se proclamó la Constitución de Marzo. A partir de 1926 Polonia era declarada como república
Pero Polonia seguiría sufriendo años después en la Segunda Guerra Mundial en 1939, guerra que terminó el 2 de septiembre de 1945. El 13 de diciembre de 1981 el general Wojciech Jaruzelski volvió a declarar el estado en guerra. ¿Os daís cuenta que pasó hace poco más de 30 años?
Lo que más me llama quizá la atención de la Historia Moderna de Polonia es que entró en la OTAN en 1998 y que apenas hace ocho años, en 2004, en la Unión Europea.
Es en la capital donde se realizan varios actos, donde habla el presidente y hay varios desfiles, y donde suele liarse parda. Este año sin ir más lejos ha habido 176 detenidos y 22 policías heridos. En Cracovia la cosa es más moderada, en la plaza central hubo cantes típicos y tradicionales polacos, así como el himno polaco. Fue una experiencia más. Para algunos polacos es un gran día, pero sin duda es el mejor día para los nacionalistas polacos, y hay otros a los que eso no le hace demasiada gracia.
Es bueno conocer un poco de la historia del país en el que te encuentras, ¿no? Y así entender mejor a su gente.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Conociendo Polonia: Breslavia y Poznan
Ya era de actualizar, pero he estado liadísimos las últimas semanas entre viajes, fiestas y quedadas varias estudiando mucho, y no he podido parar ni un momento para escribir un poco. Pero me dispongo a narrar mi última aventura que sin quererlo ni beberlo, me planté una mañana en la estación de trenes con destino a Breslavia y Poznan, dos de las ciudades con más encanto de Polonia.
Todo comenzó la noche del miércoles 31, Halloween, cuando mi little friki Yaiza me llama y me dice que se va a Wroclaw con unos amigos y que yo también. "¿Pero cómo? ¿Cuánto cuesta? ¿Hasta cuando? ¿Por qué?" Muchas preguntas a lo que cada respuesta acababa en un: "Pero te vienes, ¿eh?". Y así fue, me reservó hostal y ya tenía que ir. Tenía que hacer el esfuerzo.
El Jueves 1 de Noviembre a las 9 y media de la mañana estabamos plantados en la estación de trenes y nos montamos en uno con dirección Wroclaw. Aquí los trenes son bastante precarios y comunistas, y dejan mucho que desear, pero es barato. El tren a Breslavia (Wroclaw en original y que se pronuncia vrótsuav, porque aquí la W se lee como V, así, como dato.) cuesta aproximadamente unos 5'5 € y tarda 5 horas. Otra opción es ir en bus que tarde menos, pero es más caro, y aquí cada zloty cuenta.
En esta ocasión el grupo era bastante internacional. Estaba compuesto por dos portuguesas, Francisca y Vera, dos rumanos, Klaudia y Razvam y por cuatro españoles de los cuales dos son de cataluña, Guillem y Olenka y dos andaluces, Yaiza y servidor.
¿La ciudad? Preciosa, sin mucho que visitar, pero con mucho encanto, en general Polonia es un país con mucho encanto. Breslavia es la sede de la UEFA EURO 2012, Campeonato Mundial de Voleibol Masculino de 2014, Capital Europea de la Cultura en el año 2016 junto con San Sebastián. También será sede de los Juegos Mundiales 2017. Situada a 272 km de Cracovia, era en un antiguo centro de comercio y cruce del río Oder, junto al cual el rey de Vratislav de Bohemia erigió un castillo en el siglo X, dándole el primer nombre al asentamiento "Vratislavia" o "Wratislaw", y de ahí su nombre.
Lo que más me gustó de la ciudad, y me pareció divertidísimo (de hecho me podía pasar todo un día o una semana buscandolos a todos) es que hay 212 figuritas de gnomos repartidos por la ciudad. ¡A cual más mono!
Estaba el enamorado, el cartero, el duende del amor, los bomberos, el policía, el encarcelado, el sabio, el vago, uno en una paloma, con una flor, en una farola, sobre un tejado, detrás de una ventana... ¡había muchos! De los 212 sólo vimos apenas 20 o 30 pero podríamos seguir viendo gnomos eternamente. De hecho es algo tan turístico que existen mapas para encontrarlos todos, ¡que hay algunos muy escondidos! ¿y por qué la historia de los gnomos os preguntaréis? Se hacen llamar Krasnale o Krasnaludek y no se exactamente si son duendes, gnomos o enanitos. Os sorprenderá saber que estas pequeñas figuritas ahora tan turísticas y divertidas empezaron siendo instrumentos de protesta política.
Todo tiene que ver con las actividades de Waldemar Fydrych y su movimiento llamado Alternativa Naranja. Este grupo nace a partir de unos estudiantes de la Universidad de Breslavia que en el importante año para los polacos de 1980 redacta un manifiesto llamado del “socialismo surrealista” y forma un Movimiento para la Nueva Cultura.
Su intención era combatir el autoritarismo de la dictadura comunista mediante el humor. Los primeros enanitos fueron pintadas, de las cuales sólo una se conserva. Después fueron apareciendo las estatuas. Interesante, isn't?
Esa noche nos hospedamos en un hostal que estaba de puta madre muy bien, se llama "Grandpa's Hostel" y nos costó unos 7 euros la noche, si alguien tiene pensado ir recomiendo totalmente el hostal. Salimos, nos emborrachamos, volvimos al hostal, robamos un par de huevos y queso y me puse a las 4 de la mañana a hacer un par de tortillas. El hambre es el hambre. Y yo con hambre ma-to. Al día siguiente a las 9 de la mañana ya estábamos en planta terminando de ver la ciudad y a las 1.45 de nuevo en la estación de trenes con destino a Poznan.
Y de nuevo estábamos en un tren, que creíamos duraría sólo 3 horas pero en el que acabamos más de 5 horas para un trayecto de 170 km, pero el tren, que empezó en una dirección, en una estación volvió sobre sus pasos y tiró en la dirección contraria. Un cachondeo, tú, pero que no nos hizo nada de gracia. Ir a Poznan desde Breslavia cuesta unos 3'25 €, tirao. Una vez en Poznan lo único que queríamos era llegar al hostal y comer, ya que esas dos horas de más metidos en un tren sin comida ni agua no estaban dentro de nuestros planes. En esta ocasión nos quedamos en el Hostal LA GUITARRA, sí, así de español todo, y también estaba muy, muy bien. Eso sí, la noche nos costó un poco más cara: 10 euros. No he dicho que en ambos hostales estaba incluído desayuno.
Esa noche comimos en uno de los restaurantes más originales y que más me han gustado. Se llamaba "Mannequin", y había varios manniquís en mesas, y una decoración de lo más original y que no podría describir, pero si alguna vez tenéis la ocasión de ir a Poznan, preguntad por este restaurante, cuya especialidad son Crepes rellenas de mil cosas. En mi caso probé una crep rellena de pollo, queso y una salsa que ahora no recuerdo. Buenísimo.
La ciudad como podéis ver en las fotos es muy similar a Wroclaw, y lo más bonito que tienen ambas es la plaza central, con edificios de varios colores a cual más llamativo y creativo. Poznan está situada a 443 Km de Cracovia, y más al centro del país. Es una de las ciudades más antiguas de Polonia, la quinta ciudad más grande en población y sexta por extensión demográfica. Algunos historiadores piensan que Poznań fue la capital de Polonia en el siglo X, durante el gobierno de uno de los primeros knyaz de dinastía de Piastas.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Polonia sufrió la ocupación Nazi y la población fue reprimida con severidad. En 1945, Adolf Hitler declaró la ciudad un Festung (un lugar fortificado en el cual las fuerzas alemanas condujeran una última defensa). Como Poznań se encuentra en la ruta directa entre Varsovia y Berlín, el Ejército Rojo primero sitió para luego asaltar la defensa alemana en la Batalla de Poznań, que culminó en el asalto sobre la ciudadela, causando graves daños a la ciudad, es por eso que hay muchos edificios nuevos.
Por culpa de estas guerras, en la ciudad se encuentra un gran cementerio, que alberga cuerpos de fallecidos rusos, alemanes, estadounidenses y polacos. Un cementerio bastante curioso porque están separados por país y cada lápida es diferente. La primera es de los estadounidenses y la segunda imagen de los rusos.
Esa noche comimos en uno de los restaurantes más originales y que más me han gustado. Se llamaba "Mannequin", y había varios manniquís en mesas, y una decoración de lo más original y que no podría describir, pero si alguna vez tenéis la ocasión de ir a Poznan, preguntad por este restaurante, cuya especialidad son Crepes rellenas de mil cosas. En mi caso probé una crep rellena de pollo, queso y una salsa que ahora no recuerdo. Buenísimo.
La ciudad como podéis ver en las fotos es muy similar a Wroclaw, y lo más bonito que tienen ambas es la plaza central, con edificios de varios colores a cual más llamativo y creativo. Poznan está situada a 443 Km de Cracovia, y más al centro del país. Es una de las ciudades más antiguas de Polonia, la quinta ciudad más grande en población y sexta por extensión demográfica. Algunos historiadores piensan que Poznań fue la capital de Polonia en el siglo X, durante el gobierno de uno de los primeros knyaz de dinastía de Piastas.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Polonia sufrió la ocupación Nazi y la población fue reprimida con severidad. En 1945, Adolf Hitler declaró la ciudad un Festung (un lugar fortificado en el cual las fuerzas alemanas condujeran una última defensa). Como Poznań se encuentra en la ruta directa entre Varsovia y Berlín, el Ejército Rojo primero sitió para luego asaltar la defensa alemana en la Batalla de Poznań, que culminó en el asalto sobre la ciudadela, causando graves daños a la ciudad, es por eso que hay muchos edificios nuevos.
Por culpa de estas guerras, en la ciudad se encuentra un gran cementerio, que alberga cuerpos de fallecidos rusos, alemanes, estadounidenses y polacos. Un cementerio bastante curioso porque están separados por país y cada lápida es diferente. La primera es de los estadounidenses y la segunda imagen de los rusos.
En dicho cementerio también se encontraba una especie de museo de armas de guerra, en la que había tanques, aviones, camiones, misiles... todo usado para matar.
Tanto el cementerio como el museo/exposición estaba rodeado de un parque precioso, verde. Naturaleza que tanto me gusta. Imposible no disfrutar el momento con esas vistas.
Finalmente, cuando ya vimos bastante y estabamos cansado volvimos a la estación de trenes a coger el último tren y el más largo. Diez horas, sí, diez horas de tren nos esperaban por delante. Diez horas de tren en un compartimento para ocho personas (gracias a dios que eramos 8). Diez horas que estuvimos jugando, riendo, intentando dormir, hablando, riendo, descansando, comiendo patatas, riendo... Diez horas muy largas, pero que sin mentir, nos lo pasamos estupendamente. En general es uno de los mejores viajes que he hecho, no ya por el hecho de ver las dos ciudades, sino porque me he reído muchísimo, y me llevo muchas anécdotas que me las guardo para mí. Frases en inglés como "Living from the tale" (vivir del cuento) es sólo una de las que mejor recuerdo. Por cierto, el tren de vuelta a Cracovia nos costó 7 euros y poco. ¿Habéis sumado? 5'5 + 7 + 3'5 + 10 + 7 = 34 euros alojamiento y transporte, más lo que quieras gastar en comida y bebida. No, el viaje no salió nada caro y mereció la pena.
Pero no puedo cerrar esta entrada sin decir que, por muy bonitas que sean Breslavia y Poznan, yo me quedo con mi CRACOVIA.
lunes, 29 de octubre de 2012
Winter is coming...
Aquí en Cracovia, ha llegado el invierno. Si sois erasmus como yo, el decir que "¡Ha nevado en Cracovia!" sería una auténtica estupidez, porque evidentemente está toda blanca, pero si no lo sois, que sepáis que aquí está haciendo ya rascayús, es decir, fresquíbiris, o como diríamos en mi pueblo: un frío de cohone.
Todo ocurrío la noche de un frío 26 de octubre de 2012, mientras yo (junto a 10 amigos más) estábamos en Budapest haciendo nuestro primer viaje erasmus y nos perdimos la primera nevada de Cracovia. Pero cuando llegamos, la mañana del domingo, aún seguía blanca, impoluta, pidiendo a gritos una batalla campal en medio de su tranquila plaza. ¿Os imagináis que sólo los erasmus españoles hicieramos una guerra de bolas en la plaza? La llenaríamos, seguro y nos mandarían a la mierda, también.
La noche del domingo al lunes aún quedaba algo de nieve, pero mucha menos de la que vimos al medio día. Pero ya se ha encargado el tiempo hoy de cubrirlo todo de nieve de nuevo.
Hoy mi querida compañera de clases y aventuras Yaiza, alias la Little Friki (aquí a la derecha), nos dirigíamos como todo buen estudiante a clases, cuando nos hemos encontrado de nuevo con la nevada del siglo. Al menos, del siglo o de la vida para nosotros dos, que no habíamos visto nevar de esta manera nunca en nuestras vidas. Incluso en clase, una profesora, Eva Apellidoindescriptible, nos dijo que si nos gustaba la nieve y que si estábamos acostumbrados a este tiempo en España. Sinceramente es una de mis profesoras favoritas porque siempre nos pregunta por España, y se le ve bastante interesada en nuestro idioma y cultura, pero eso ya es otro asunto. El caso es que Eva nos dijo que no era normal esta nevada en pleno octubre, que era demasiado pronto para ver tanta nieve.
Al salir de clases y como nuestra querida facultad está a tomar por culo en medio del campo a más de 30 minutos en bus (cogiendo dos) del centro, decidimos gastar un poco de nuestro tiempo tirándonos bolas y haciéndonos fotos con la nieve. Todo el mundo miraba en plan: "Es nieve, ¿vale?". Pero joé, éramos felices. Eso sí, no nos podíamos ir sin hacer antes nuestro particular muñeco de nieve, o intento de muñeco de nieve. Al final salió una especie de paloma mutante con pelillo verde. No le pusimos nombre.
El caso es que Cracovia está blanca, y estamos ya en temperaturas bajo cero, pero soportables. Más o menos. Cuenta la leyenda que la semana que viene volverá el sol. Esperemos.
jueves, 25 de octubre de 2012
Excursión a las Minas de Sal de Wieliczka
Hace ya más de semanas que visitamos las Minas de Sal, cerca de Cracovia, pero no había hecho crónica de ello, ¿por qué? Pues no me lo preguntéis porque no sabría contestar. Es por ello (y por la insistencia de la Paula) que voy a explicaros cómo ir hasta allí, de qué se trata, qué hay y si merece la pena o no.
Para empezar, las Minas de Sal de Wieliczka se encuentran en (tachán) Wieliczka, una ciudad polaca a 20 minutos en autobús de Cracovia (unos 14 km al sureste) y perteneciente al área metropolitana de dicha ciudad. Alcanzan una profundidad de 327 metros y su longitud supera los trescientos kilómetros, de los cuales sólo 3'5 km pueden ser recorridos guiados por un guía turístico, por supuesto. Durante el recorrido son varias las estatuas, y representaciones que vemos de diversos personajes históricos esculpidos por los propios mineros y en sal.
Estas famosísimas minas en Polonia, cuyo sobrenombre es "la catedral subterránea de la sal de Polonia", recibe unas 800.000 visitas al año. Teniendo en cuenta que las minas sólo acepta un número limitado de aforo diario, es una cifra bastante importarte. Entre estas visitas se han encontrado personajes célebres como Nicolás Copérnico, Johann Wolfgang von Goethe, Alexander von Humboldt, Dimitri Mendeleyev, Ignacy Jan Paderewski, Robert Baden-Powell, Karol Wojtyła y el mismísimo Bill Clinton. El primero, además, tiene su propia estatua dentro de las minas de sal, la única hecha por un artista y no por los mineros trabajadores.
Como dato curioso, debéis saber que es una de las minas de sal activas más antiguas del mundo, ya que aún hoy en día, y desde el siglo XIII, aún se sigue extrayendo sal de mesa de ella. La más antigua se encuentra en Bochnia, también en Polonia, y a apenas 20 km de ésta. La actividad turística en las minas ya se remontan al siglo XIV, cuando se permitió el acceso para su visita a relevantes personajes de la corte de los reyes polacos. Las visitas turísticas se impulsaron en el siglo XVI con un objetivo cultural e imagino, hoy en día, económico.
Ahora que nos hemos situado y sabemos de qué hablamos, vamos a narrar el cómo llegamos hasta allí y cómo fue nuestra aventura. Rocío, Laura, Maca, Paula, Kristina, Juan, Pedro (Chaqueta o Nano), Ailín, Nuria y servidor estábamos dispuestos a hacer alguna visita fuera de la ciudad y no nos decidíamos entre Auschwitz o las mismas minas de sal. Al final nos decantamos por esta última porque el mismo día se jugaba el clásico y no querían verlo con la mala sensación que te deja después de ver un campo de concentración nazi. Después de comparar precios y ofertas varias, encontramos el que hasta ahora me sigue pareciendo la mejor oferta para llegar hasta allí (si eres estudiante). Por 67 PLN (unos 17 euros) tienes un autobús que te lleva hasta las minas, más la entrada, más un guía, y todo por ser estudiante y enseñando tu carnet de la universidad. Al final, y gracias a que éramos un grupo de 10 personas conseguimos que nos hiciera un minidescuento y pagamos 65 PLN cada uno, ni un euro menos, pero oye, aquí con 2 PLN te compras una hamburguesa en el McDonald. Teniendo en cuenta que la entraba normal allí en las minas cuestan 64 PLN y no incluye el transporte, creo que hicimos una buena compra. Si os interesa podéis preguntar en Florianska 22 (que me regalen una camiseta por hacerle publicidad o algo), que es donde compramos esta excursión.
Llegamos allí, en un día que hacía un mal tiempo de cojones (con perdón), pero a nosotros plin, porque la excursión era subterránea así que tuvimos hasta suerte. El primer shock fue enterarnos que teníamos que bajar unos 64 metros de profundidad, repartidos en más de 400 peldaños. Vieja broma, pero lo conseguimos. Vaya como molaba mirar por el hueco de la escalera y ver cómo se asomaban decenas de cabecitas.
Una vez abajo nos avisaron que no podíamos hacer fotos en la parte más importante de la mina, es decir, en la capilla, pero sí en el resto del trayecto. Servidor se enteró lo que quiso y no hizo foto a nada. Si queríamos hacer fotos dentro de la capilla teníamos que pagar (por cámara) 10 PLN, que equivalen a 2'5 € que entre los 10 nos salió como a 25 cnts. Así que ya sabéis, SI podéis hacer fotos sin pagar durante todo el recorrido, pero si queréis hacerlo en la capilla, que es la parte final, tenéis que pagar 10 PLN, pero merece la pena. De la capilla hablaré más tarde, que aún estamos empezando el recorrido.
Durante el recorrido, no apto para claustrofóbicos, hicimos un laberíntico recorrido de túneles que parecían no tener fin. Puertas y más puertas que daban a más pasillos, más túneles, todo cubierto de madera, piedra y sal. Evidentemente, estás en una mina de sal, pensé. Nos explicaron el por qué de las paredes de maderas, ya que tenían que hacer el esfuerzo de aguantar la mina, y que las paredes no cayeran. Al ser algo natural, la naturaleza tiende a cerrarse y a cubrir todos los espacios vacíos que haya. El trabajo de la madera es hacer que los túneles sigan intactos.
Por supuesto también vimos varios lagos que hay en la mina, y mecanismos de trabajo de los mineros, con represantaciones exactas.
Años más tarde, descubrieron que la fuerza de un caballo era superior a la del hombre (muy listos ellos) y es por ello que llevaron caballos a las profundidades de las minas para hacer los trabajos más pesados, como por ejemplo tirar de carros y transportar sal, o tirar de poleas y mecanismos que requerían más fuerza. Los animales que entraban en la mina ya jamás volvían a ver la luz del sol, es por eso que en las propias minas tenían cuadras donde descansaban. En las minas, vivían más tiempo debido a la pureza del oxígeno que respiraban al ser una mina de sal, pero se volvían ciegos.
Una de las cosas que más me gustaron fueron varias salas en las que los mineros habían hecho estatuas varias de gnomos o enanos, duendes quizá, sonrientes y saludando, algunos trabajando. Cuenta la leyenda de la Mina, que de noche, cuando todos dormías, estas pequeñas estatuas cobraban vida y ayudaban en las minas de noche cuando todos descansaban.
Para terminar hablaremos del plato fuerte de la visita y el cual os adelanté unas líneas más arriba. Uno de los lugares más fascinantes que veréis en la mina será la Capilla de Santa Kinga, con la imagen de la santa tallada en sal y otra serie de esculturas. Casi la totalidad de la capilla está hecha de sal, desde el suelo hasta el monumento en honor de Juan Pablo II (el único Papa Polaco que ha habido en la historia), pasando por las lámparas y cuadros, como por ejemplo, una representación de La Última Cena de Da Vinci. Resulta una auténtica maravilla en su conjunto.
En las paredes de la capilla hay varias representaciones de pasajes de la Biblia, como el nacimiento o la crucifixión de Jesucristo. Cosa bastante lógica teniendo en cuenta que es una capilla cristiana. Eso sí, todo hecho con sal, repito.
Dejando atrás la capilla es hora de volver a la superficie, ya que nos encontramos a bastante más metros de profundidad que al principio. Y preguntaréis ¿Subir más de 400 escalones? No, afortunadamente para la subida tienen preparado unos miniascensores en los que nos metieron enlatados de 9 en 9, en un espacio donde apenas cabían 4 o 5 personas. Os sorprendería la velocidad que coge dicho ascensor, hecho completamente de metal y que hace que te sientas un auténtico minero.
Hasta aquí la crónica de esta visita, que duró unas 2 horas y media, si no recuerdo mal. Ahora la pregunta es, ¿merece la pena? Si vas a estar una semana en la ciudad, Cracovia tiene mucho por descubrir antes que la sminas. Si vas a estar un largo tiempo, es una visita obligada. La Mina de Sal de Wieliczka es monumento nacional en Polonia desde 1978 y Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, si quieres verlo o no, ya depende de ti.
lunes, 22 de octubre de 2012
Visita al Parque Natural de Ojcow
Ayer domingo aprovechamos que iba a hacer buen tiempo para ir a Ojcow, uno de los Parques Naturales de Polonia, de hecho es el más pequeño de todos, con una superficie original de 14,40 km², (no 14.000, como dije yo que tenía...) extendido desde entonces a 21,46 km². De esta superficie, 15,28 km² son de bosque y 2,51 km² están estrictamente protegidos y se encuentra a tan sólo 16 km al norte de Cracovia.
El día empezó a las 7 para mí, ya que habíamos quedado a las 8 menos 20 en la puerta de Galería Krakowska, una de las Galerías más famosas de Cracovia (Galería = Centro Comercial), y que se encuentra justo detrás de la estación de autobuses. El autobús (que apenas nos costó 1 €), salió antes de la hora estipulada, pero pudimos cogerlo sin problemas (no le pasó lo mismo a Juan y su novia, que tuvieron que coger el siguiente). El autobús nos dejaba en Skala, pueblo situado a 3 km del Parque, y fuimos andando hasta allí, como buenos aventureros.
Como podéis ver en la imagen, el tiempo a primeras horas de la mañana fue bastante frío. Por el camino pudimos ver niebla, niebla, un par de gansos, una cabra en un monte (no es coña), una virgen por el camino (tampoco es coña), varios arroyos, niebla, y una iglesia o capilla que mereció la pena y donde hicimos un descanso para tomarnos una de las tantas fotos grupales que nos hicimos.
Por cierto, un grupo formado por (de izquierda a derecha): Javi, Ailín, Marcos, Pedro (Chaqueta o Nano), Pedro (Moshila, que soy yo), David, Greta, Cèlia, Samantha, Óscar, Álvaro y Nuria. Entre todos éstos habían agrónomos, estudiantes de Monte, filólogos ingleses y estudiante de ciencias políticas. Los dos primeros fueron bastante útiles ya que estaban en su hábitat (ja...ja...).
Dejando atrás la capilla, por fín nos encontramos con un pequeño pueblo, del cual parecía que en cualquier momento saldrían personajes de un cuento de hadas, y pararnos a refugiarnos un poco del frío y tomarnos un chocolate caliente, o en su defecto café.
Dejando atrás la cafetería y un par de casas que componían el pueblo, nos metimos de lleno en el verdadero parque. Un parque con complejo de Bosque Encantado, y os aseguro que cualquier foto que veáis aquí, o encontréis en internet, sólo será una mínima parte de lo que se ve en la realidad. Una estampa otoñal, hojas caídas, fotos que podrían servir de fondo de pantalla del Windows... geniales. Aquí algunas de las fotos que hicimos del parque.
Esta última foto merece que pare y cuente algo bastante interesante, aunque no se aprecia bien, estamos entre dos rocas enormes y la chica que nos hizo la foto (vaya pulso, guapa), nos dijo que todo peregrino que pasara por ahí debía poner un palito en la roca de la derecha para "sujetarla", entendimos que daba suerte, y todos nosotros allí que lo hicimos.
En la imagen anterior estoy con uno de los monumentos estrella del parque. Se trata del "Hercules' Club", también conocido como "el guante", y se trata de una formación rocosa con forma de mano que sale de la tierra, y que tiene una altura de 25 metros. Impresionaba mucho más en persona.
Subidos a uno de los puntos más alto de una de las montañas, pudimos tener el privilegio de sentirnos como auténticas aves migratorias, que al fin y al cabo es como nos sentimos ahora mismo. Una vista que no podía hacer otra cosa que dejarnos con la boca abierta ya que sólo se veía bosques y más bosques a lo lejos. Una auténtica pasada.
Se nos hacía tarde, y el sol poco a poco nos iba diciendo adiós (llegamos a alcanzar los 20º, y disfrutamos completamente el día gracias a Lorenzo, que se portó bastante bien con nosotros). Y necesitamos descender todos los metros que habíamos subido. Por el camino más bosque, más árboles. Más rincones mágicos, como si de un momento a otro apareciese un gnomo, un hada o caperucita roja paseando con su cesta. Un decorado de Once Upon A Time.
Una vez abajo, y de camino de vuelta, nos encontramos con una pareja de ancianos de lo más adorables que nos ofrecieron amablemente un bote de una especie de mermelada (por 2.5 €, por supuesto), pero que nos enseñaron su huerto, y nos explicaron cómo la hacían.
Por último, antes de dejar el parque atrás, un ruido de gente hablando, una humo que salía de una especie de puestecillo, y lo más importante, el olor a carne a la brasa, nos cautivó totalmente y no pudimos decir que no a aquel exquisito manjar a lo pies de Ojcow.
Que alegría, qué alboroto. Qué felices éramos ahí comiéndonos nuestro buen trozo de carne con pan y salsas, ajenos a que poco después tendríamos que estar esperando más de media hora muertos de frío a un autobús que no llegaba. Y pasaban 40 minutos y no aparecía hasta descubrimos que el servicio ese día no funcionaba. Despues de varios "jiji" y "jajas" recordando toda la familia de la línea de autobuses y de la mujer que nos dijo que allí se cogía el bus a tal hora (17.40 exáctamente), encontramos un número al que poder llamar para que vinieran a recogernos. Por apenas 1.5 € estábamos de vuelta a casa, sanos y salvos y después de pasar un día bastante bueno a la par que agotador, aunque digno de repetir. ¿A dónde será la próxima?
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